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Centros de día

SIIS Centro de Documentación y Estudios, Centros de día. Vitoria-Gasteiz, Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco, 111 p., 1986

Laburpena

Hace ya más de 20 años, en 1986, el SIIS Centro de Documentación y Estudios organizó a instancias del entonces Departamento de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social una serie de reuniones con técnicos de diferentes organismos y administraciones en torno a la atención en los centros de día y la atención diurna de las personas adultas con discapacidad en general. El documento sobre el que se articuló el debate, y el propio debate, concebían la atención diurna a las personas con discapacidad como un todo, y, en ese sentido, el análisis se centra tanto en los centros de día como en los ocupacionales, sobre la base de que suponen dos respuestas distintas a unas necesidades similares. Diez años después, en 1997, se repitió la experiencia, en un intento de actualizar el debate producido a mediados de los 80. En ambos documentos es patente cierta insatisfacción por la opción que representan los centros ocupacionales y una voluntad clara por superar un modelo que se entendía como ‘remedo’ de las opciones laborales propiamente dichas, y por centrarse en el desarrollo de programas de carácter más propiamente socioeducativos, más individualizados y más volcados a la comunidad (el centro de día es su programa, se decía). Desde el reconocimiento de los avances que el régimen ocupacional ha aportado, ambos documentos cuestionaban una fórmula que difícilmente garantiza la inserción laboral plena, la adquisición y el desarrollo de habilidades sociales y personales, y la calidad de vida de los usuarios: si el acceso al trabajo no es posible, se decía, la persona con discapacidad tiene derecho a recibir los apoyos socioeducativos que precisa en un servicio que no tiene por qué imitar los esquemas laborales. Desde ese punto de partida, y teniendo también en cuenta las mutaciones experimentadas por el empleo como herramienta de inserción social, se abogaba por reforzar la figura de los centros de día, no tanto como recurso aislado, sino, sobre todo, como plataforma desde la que articular programas individualizados orientados al mayor aprovechamiento posible de los recursos comunitarios.