Una nueva investigación sugiere que en un entorno cuidadosamente controlado, las drogas psicodélicas como el LSD o los "hongos alucinógenos", pueden beneficiar a los pacientes con ansiedad, adicción o trastorno de estrés postraumático, difíciles de tratar.
La oenegé denuncia que un tercio de los usuarios está en riesgo de exclusión social. Los 200 chavales tratados se iniciaron en el consumo a los 13 años.