| El confinamiento a causa del COVID-19, ha puesto en evidencia diversas situaciones, ya anteriormente graves, que sufren algunas personas. Es el caso de las mujeres que padecen violencia de género que han quedado recluidas con sus agresores en los domicilios, limitando así las ya de por sí reducidas posibilidades de protección en algunos casos y expuestas a mayor riesgo de violencia. También, de las personas sinhogar, cuyo sustento se basa en gran parte en la mendicidad o en la microeconomía sumergida, que tienen grandes dificultades para alimentarse y que, además, están siendo sancionadas por estar en la calle por los cuerpos de seguridad. |