| «El alcohol es una droga institucionalizada, casi bíblica, la más ansiolítica que hay y que se usa como vehículo de socialización, pero tiene muchísimas consecuencias orgánicas: sobre el sistema nervioso central, el hígado, la piel...», enumera Ricardo Franco, presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y jefe clínico de Medicina Interna del Hospital de Basurto. |