Según el grupo de investigación OPIK, el consumo de psicofármacos en chicas y chicos jóvenes es más equilibrado en los países más ricos y con una mayor igualdad de género.
Una guía impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona advierte de que el alarmismo, los mensajes moralistas y el estigma pueden dificultar la prevención y reforzar prejuicios sobre la salud sexual.