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Carvalheiro, R., , From the streets to accessing care. Coordinated responses to substance use and homelessness.
,Bruselas, FEANTSA, 2025, 25 p.
Este informe ofrece un análisis exhaustivo sobre la interrelación entre consumo de sustancias y situación de sinhogarismo en Europa, explorando sus determinantes estructurales, los riesgos para la salud y las respuestas institucionales necesarias desde una perspectiva de derechos humanos y salud pública. El documento enfatiza que la relación entre ambas problemáticas es compleja, bidireccional y mediada por factores como el trauma, la exclusión social, la pobreza y la falta de vivienda estable, por lo que propone un enfoque ecológico e interseccional. Identifica que las personas sin hogar que consumen drogas presentan tasas elevadas de mortalidad prematura, infecciones (VIH, hepatitis), trastornos mentales y sobredosis, agravadas por el estigma, la criminalización y las barreras de acceso a servicios sanitarios. |
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O'Halloran, J., Rees, S., Taking stock. Counting the economic costs of alcohol harm.
,Londres, IPPR, 2025, 30 p.
Este informe ofrece un análisis exhaustivo del impacto sanitario, social y económico del consumo de alcohol en el Reino Unido, con especial énfasis en su relación con la productividad laboral y las desigualdades sociales. Basado en datos de Understanding Society y en una encuesta nacional representativa, el estudio revela que la prevalencia de consumo de riesgo —superior a 14 unidades semanales— ha aumentado hasta alcanzar al 24 % de los adultos británicos, revirtiendo una década de progresos. Este repunte se traduce en un incremento récord de 10.473 muertes atribuibles al alcohol en 2023, así como en un gasto público estimado en 4.900 millones de libras para el NHS y 14.600 millones para el sistema judicial. El documento subraya la persistencia de profundas desigualdades territoriales y socioeconómicas en la morbilidad y mortalidad alcohólica —con mayor impacto en Escocia, Irlanda del Norte y las zonas más desfavorecidas de Inglaterra—, fenómeno que los autores describen como el “paradigma del daño por alcohol”, donde los sectores más pobres sufren mayores consecuencias pese a consumir menos. A nivel económico, el informe demuestra una correlación directa entre episodios de consumo excesivo y presenteísmo laboral, con quienes beben en exceso semanalmente siendo 1,4 veces más propensos a presentar bajo rendimiento y aquellos con consumo diario, más de tres veces. Se identifican patrones de riesgo concentrados en hombres de mediana edad y en ocupaciones de alta responsabilidad, lo que convierte la pérdida de productividad en un problema transversal, especialmente grave en el sector público, donde afecta la prestación de servicios esenciales. El estudio argumenta que la respuesta política ha sido insuficiente desde la última estrategia gubernamental de 2012 y propone medidas urgentes basadas en evidencia: impuestos progresivos, precios mínimos por unidad, equiparación fiscal entre bebidas y la reinstauración del “alcohol duty escalator”. Asimismo, los autores advierten que las presiones de la industria alcohólica —que invoca argumentos económicos para frenar la regulación— omiten los costes sociales y sanitarios reales del consumo. Finalmente, el informe introduce una dimensión innovadora al situar el entorno laboral como espacio clave de intervención cultural, proponiendo políticas empresariales integrales de prevención, apoyo psicológico y eventos inclusivos sin alcohol. En conclusión, el trabajo sostiene que reducir los daños del alcohol no es solo un desafío de salud pública, sino una prioridad estratégica para el crecimiento económico y la equidad social, abogando por una política nacional multisectorial que reconcilie salud y productividad como objetivos interdependientes. |
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