¿Son los videojuegos una nueva droga? ¿Está justificado el nivel de preocupación ante un trastorno que parece crecer al mismo ritmo que los avances tecnológicos? Una reciente campaña del gobierno de Corea del Sur y el caso de un joven chino que llegó a cortarse su propia mano, vuelven a poner en boca de todos los supuestos peligros de esta forma de ocio.