El informe sobre consumo de estupefacientes de 2016 advierte de que los laboratorios clandestinos que fabrican nuevos productos como 'la flakka', de los que se han detectado ramificaciones en Euskadi, utilizan el continente como una zona de experimentación.
Muchos adolescentes empiezan a fumar porque lo hacen sus amigos; otros, como forma de rebelarse contra sus padres, contra la escuela, o contra la sociedad en general.